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Dieta Dukan: nuestro análisis

10 nov 2014

Si bien la dieta Dukan se anuncia como un régimen bajo en hidratos de carbono, el foco está más que nada en mantener alejadas las grasas. Estas son consideradas el enemigo absoluto, peores que los carbohidratos y son las que hacen más daño. De hecho, uno de los principios más insistentes del doctor Dukan es que ya no se desconfía más de la grasa, y una vez que sucede esto, resulta imposible cualquier estabilización. (Aparentemente no era consciente de que las grasas saludables ayudan a estabilizar el peso corporal, e incluso el humor)

Hay algunos problemas con seguir una dieta que es baja en hidratos y grasas al mismo tiempo. Especialmente si está estructurada como la dieta Dukan. La Academia Nacional de Ciencias sugiere que entre el 10% y el 35% de las calorías diarias deben provenir de la proteína. Y la mayor parte de las recomendaciones que se dan para las dietas bajas en grasas, no siguen este principio. En el lado opuesto, la dieta Dukan se basa en un consumo de 79 a 90% de proteínas, dependiendo de los alimentos específicos. Esta no es una buena idea.

El problema principal de comer demasiada proteína es que el hígado y los riñones deben trabajar mucho para procesar sus subproductos. Y existe un límite en la cantidad de proteína que pueden soportar. El doctor Dukan asegura que este problema se controla bebiendo mucha agua, pero no da indicaciones más específicas.

A menudo, las personas no se sienten muy bien llevando una dieta de pura proteína. Su cuerpo entra en modo de supervivencia, lo que provoca molestias gastrointestinales, dolor de cabeza, malestar y baja presión arterial. Esto podría explicar por qué las personas no quieren comer mucho cuando llevan una dieta proteica: se sienten mal después.

Además, si consumes más proteína de la que necesitas, tu cuerpo comenzará a convertirla en glucosa. Si bien esta glucosa es producida más lentamente que cuando comes azúcar, su exceso podría anular algunos de los efectos positivos de seguir una dieta baja en hidratos. Por otra parte, demasiada proteína provoca mal aliento (debido al amoníaco). Esto es diferente del ceto-aliento, pero pueden darse juntos.

A pesar de todo, una dieta baja en grasas probablemente sea menos peligrosa que un régimen bajo en carbohidratos. La persona estaría metabolizando mucha grasa corporal, lo que incluso podría ser desagradable y poco sustentable en el tiempo. A medida que se avanza, la pérdida de peso se hace más lenta y se vuelve más importante agregar grasas a la dieta.

Más allá de los problemas de llevar una dieta exclusiva de proteínas, existen otras complicaciones con el plan Dukan. Pero este también tiene sus ventajas.

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Dieta disociada

13 mar 2014

Despues de estudiar lúcete en la playa con una dieta fácil

Ahora que se acerca el verano cada vez nos preocupamos más por lograr un cuerpo esbelto y a la vez saludable, aunque no es tarea fácil tampoco es imposible. Durante la época de examenes no es recomendable empezar una dieta ya que se puede llegar a enfermarse. Reducir el peso corporal se puede lograr siguiendo la dieta disociada. Es un plan de adelgazamiento basado en la combinación inteligente de la comida, ya que aparentemente no engordamos por comer mucho sino por mezclar mal los alimentos.

Los expertos piensan que este régimen no es beneficioso porque no nos asegura todos los nutrientes que demanda. Así, lo más recomendable es sostener el plan solo hasta eliminar los kilos de más y después volver a la rutina habitual. Si no queremos enfermarnos lo mejor será visitar al nutricionista antes de empezar el programa de adelgazamiento. A modo de guía veremos un par de menús dieta disociada para darnos una idea de cómo funciona.

Hay dos grandes opciones al momento de encarar esta dieta: por semana o por día. Lo que queremos decir es que podemos optar por disociar (separar) los alimentos comiendo una sola variedad por día, o separar los nutrientes diariamente según el desayuno, almuerzo, mediatarde y cena. La alternativa semanal es más fácil de seguir, porque la regla es simplemente comer un tipo de alimento distinto –y solo ese- cada día.

Veamos cómo podría ser uno de estos menús dieta disociada en 7 días: empezaremos el lunes con carbohidratos (por ejemplo, pastas), el martes comeremos solamente pollo o carne cocidos, el miércoles lo dedicaremos a la fruta, el jueves a los productos de mar, el viernes a las verduras, el sábado ingeriremos solamente huevos y el domingo, productos derivados de la leche. La gran ventaja de esta forma de alimentación es que acabaremos por comer menos porque un plato con poca variedad de ingredientes no nos hará caer en tentaciones.

Con los menús dieta disociada semanales es verdad que lograremos bajar de peso muy rápidamente, pero en cambio podríamos incurrir en un déficit nutricional. Si el domingo tomamos nada más que lácteos estaremos proveyéndonos de proteínas, azúcares y grasas, pero nos faltarán los carbohidratos y vitaminas esenciales. Para evitarlo podemos encarar el plan disociando las comidas día por día.

Por ejemplo podríamos comenzar el día con una infusión (café o té) endulzada con edulcorante, sin azúcar; dos huevos y una pequeña porción de carne (puede ser jamón) y un producto lácteo o un derivado como la leche de soja. Para almorzar, elegiremos las pastas que más nos gusten acompañadas de una porción de vegetales verdes frescos. Y recuerda, si te pones a dieta que sea siempre una saludable!

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